Bases doctrinales del Metodismo (4)


Artículo anterior de la serie.

La Santidad Perfección Cristiana es, según Wesley, el tesoro que Dios le ha dado a la Iglesia Metodista. Por tanto, su misión especial es mantener “y extender (esta doctrina de) la santidad escritural sobre la tierra”. La santidad es la meta y corona de la vida cristiana. Es decir, la santidad no es solamente esencial a sino que es la culminación de la vida cristiana. La santificación, en las palabras de Wesley, también es la obra de la gracia de Dios que se nos concede por la fe:

…somos santificados por la fe tal y como somos justificados por la fe… Exactamente como somos justificados por la fe, así también somos santificados por la fe. La fe es la condición, y la única condición, de la santificación, exactamente como lo es de la justificación.

La vida santa, entonces, es “¡Amar a Dios y al prójimo con todo tu corazón, confiar completamente en los méritos de Cristo, y vivir gozosamente en el Espíritu!” (Albert Outler). Podemos resumir, en las palabras de Wesley, que la santidad “es el amor gobernando el corazón y la vida, destilándose en nuestro carácter, palabras y acciones” (en La Perfección Cristiana, p. 47).

La santificación no es una mera experiencia subjetiva, interna, íntima del corazón. La santidad encuentra su realidad en la vida cotidiana; la santidad se demuestra en el cambio de nuestro carácter, palabras y actos de todos los días.

La santidad debe tener señales externas que confirmen que la experiencia interna no es falsa o que es un mero momento emocional. La santidad, entonces, es el amor de Dios derramado completamente en nuestros corazones “porque si el amor ocupa todo el corazón, ¿qué lugar hay para el pecado?” (Romanos 6:22; 2 Corintios 7:1; 1 Tesalonicenses 3:13-14; 4:3-7; 5:23-24; Tito 2:14; Hebreos 12:14; 1 Pedro 1:15-16).

Estas son las doctrinas que nuestra denominación enfatiza.

 

Como Metodistas, afirmamos que nuestro quehacer teológico tiene como eje a la Escritura, alrededor de ésta están la Razón, la Experiencia y la Tradición (historia de la Iglesia Cristiana) y que cada una de ellas halla su confirmación en la Palabra de Dios. Hacer teología usando estas fuentes le ha dado a nuestra denominación las características y las doctrinas que la hacen un miembro útil en el Cuerpo de Cristo. Como una denominación evangélica afirmamos que es por la gracia de Dios por quien “vivimos, y nos movemos y somos” (Hch. 17:28), y por nadie más. Y que todo lo que hacemos, lo hacemos “de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiremos la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servimos” (Col. 3:23-24)

(material publicado originalmente en immarcam.org.mx)